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¿Va a despegar Bitcoin o se quedará planeando sobre los 10k USD?

Por mucho que en Zimbabue quieran catapultar el BTC, no parece que el criptomercado se esté preparando para un seísmo a lo Prats. Una cosa es intentar vender BTCs a 75k USD. Otra bien diferente es que alguien esté dispuesto a pagarlos cuando el valor de mercado es siete veces menor. Son cosas que pasan cuando se prohíbe la compraventa de divisas extranjeras en mitad de una hiperinflación que no parece tener fin.

Dicen los pajaritos electrónicos que algún zimbabuense con mucha moral ha llegado a pedir 300.000 dólares por un bitcoin. Puede que alguien se lo pague en algún mercado alternativo. Negro u OTC es lo de menos, más que nada porque la cifra supera con creces los pronósticos más esperanzadores para el BTC. Más allá de las ‘anomalías’ en las cotizaciones propias de un activo descentralizado, la cuestión es ¿va a despegar Bitcoin de una vez?

A finales de junio (2019), nadie lo habría negado. El repunte del precio y el pico en la capitalización de mercado animó a los toros estivales, pero de poco les sirvió arremeter contra el burladero. La corrección de julio era de esperar, aunque con algún que otro vaivén, consolidando el BTC sobre la línea de los 10k USD. Y ahí parece que se va a quedar planeando, ¿o no? Si los tenedores de bitcoins se empeñan, podrían disparar el precio.

Como mínimo, el BTCUSD podría saltar hasta los 13k dólares. De ahí, podría definirse un rango o, si los alcistas se hacen con el control del criptomercado, alcanzar niveles insospechados. Obviamente, también podríamos ver cómo el bitcoin se desploma por debajo de los 9000 USD, pudiendo tocar fondo en el soporte de los 7500 a 7000 dólares. Es el criptomercado. Cualquier cosa puede pasar, sobre todo con un RSI neutro.

Motivos para el criptoescepticismo

A los criptoescépticos no les hace falta que vengan los peces gordos de Wall Street a despotricar sobre Bitcoin. Está claro que los ataques de Dimon y compañía siempre vienen bien como artillería ligera, pero la guerra contra la criatura de Nakamoto no se libra en los corrillos financieros. La rémora del navío que lleva al nuevo mundo digital es la seguridad, y las criptos son famosas por los ataques informáticos y los robos masivos.

A los minoristas les da igual que un banquero hable mal de un activo, incluso si aporta información más o menos coherente. Los traders no profesionales suelen dejarse llevar por las emociones, y el miedo es la más potente. Si un simple rumor sin fundamento sobre una brecha de seguridad en un exchange puede incitar a la venta de grandes cantidades de BTC, ¿qué efecto tendrá una noticia real sobre un hackeo histórico?

Las conspiranoias vienen a sumarse a este pulso bajista del criptomercado. Los agoreros de la economía 3.0 ven en Bitcoin un invento demoníaco para meterle la mano en la cartera a todo el mundo. Una suerte de anillo de Sauron, la ‘estafa estúpida’ de la que se quejaba Dimon. Según la élite antiBTC, las manos del criptomercado tienen la fuerza de Superman, desplomando o catapultando la cotización del bitcoin a placer.

Invertir o no invertir, esa es la cuestión

El pensamiento mágico inherente al ser humano nos empuja a creer parte de la historia que cuentan los criptoescépticos, sobre todo porque no tenemos toda la información sobre la mesa a la hora de invertir en bitcoins. En realidad, invertir o no invertir en este u otro activo es una decisión tomada con un ojo abierto y otro cerrado. La omnisciencia no tiene cabida en los mercados, solo la aproximación estadística y la valoración cualitativa.

Los eventos pasados pesan, y, si el BTC alcanzó los 20k USD, lo lógico sería pensar que podría volver a ocurrir. Obviamente, un único máximo histórico no es base para una estrategia alcista. En realidad, ni siquiera diez, cien o mil eventos idénticos podrían asegurar que se vuelva a repetir la misma situación. El BTCUSD podría alcanzar el mismo techo una y otra vez, y devaluarse eternamente de forma dramática.

Por otra parte, cuesta pensar que tengamos una criptoburbuja ad eternum, y el contexto económico mundial parece que empieza a favorecer la aceptación del BTC (y otras criptos, como ETH o XRP). Sin duda, el sentimiento ante el bitcoin es predominantemente alcista, por mucho que el tufillo a ‘muerte técnica’ haya impregnado el precio del BTC. Habrá que seguir esperando para salir de dudas: ¿despegue a 30k USD, congelación en 10k o batacazo al inframundo del criptomercado?

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